23 agosto 2006

Nuevas tuercas (The Fast and the Furious: Tokyo Drift)


Sólo hay una palabra para describir Rápido y Furioso: Desafío Tokyo... simplemente "testosterónica". Con sencillos argumentos logra exhibir de una forma plena el orgasmo perfecto para los amantes de las tuercas.

Dirigida por Justin Lin, esta tercera edición de la saga, al contrario de las anteriores, posee un nuevo protagonista. El conflictivo adolescente, Sean (Lucas Black), es enviado con su padre a Japón, para alejarlo de todo el mundo de las carreras clandestinas. Sin embargo, al establecerce en la ciudad descubre nuevos amigos y nuevas competencias en 4 ruedas.

El título original podría resumir perfectamente la trama. Tokyo Drift tiene relación con el movimiento acrobático de deslizamiento paralelo que realizan los automóviles y que es en donde se centran los 104 minutos de cinta.

Y es que desde el principio la película no pretende nada más que cumplir con la receta mágica que ha hecho perdurar este tipo de entregas: mujeres espectaculares, carreras y autos deportivos "enchulados".

Pueden libremente criticar las actuaciones, el montaje, etcétera. Pero Rápido y Furioso es una de esas películas necesarias, aunque sea una vez al año. Testosterona al 200% a la que tenemos derecho.

PS: El final, da la continuidad a las otras versiones.

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