La segunda creación de Rodrigo Sepúlveda revela la historia de un padre en sus últimos momentos de vida. Basada en un hecho real del director, Padre Nuestro no necesita ser un evento histórico popular para llamar la atención. Al contrario, su simpleza plasma de empatía al espectador con sus propios recuerdos.Postrado en la cama de un hospital en Valparaíso, Caco (Jaime Vadell) manda a llamar a sus hijos a la capital, para lo que será su último adiós. Ellos parten rápidamente a su encuentro, con un claro recelo ocasionado por la distante relación que mantenían debido a la separación de sus padres. Desde ahí, se comienza a articular una historia basada en estos conflictos, que parecían enterrados, pero que brotan desde lo más profundo de sus corazones.
El elenco de esta cinta lo completan los actores Luis Gnecco (Pedro), Amparo Noguera (Meche) y Francisco Perez-Bannen (Roberto) quienes interpretan a los olvidados hijos de Caco. Además, la destacable participación especial de la argentina Cecilia Roth como Maite, la esposa de Pedro.
La Familia, vuelve a ser el tema principal en una película chilena, en nuestras memorias aún permanece lo hecho este año por Sebastián Campos en un fin de semana en La Sagrada Familia. Y es que este escenario resulta fértil para los que quieran centrar su historia en un campo idóneo para las batallas a muerte y el espacio oportuno para la comedia. En este caso, esta realidad se va descubriendo mediante los constantes flashbacks que rodean el film, mostrando las distintas características de los personajes, que dejan al descubierto la división existente, además de una limitada vía de comunicación que dependen potencialmente de un celular que no para de sonar. De esta forma, no sólo se ironiza a esta familia, sino que a un Chile que se aleja cada vez más de aquella unidad básica.
Jaime Vadell es una película aparte con su personaje Caco, un viejo chucheta que sólo quiere disfrutar sus últimos momentos despreocupado de su salud, sólo viviendo la vida. Al escapar de su cama comienza a divisar este Valparaíso moderno que lo excluye de sus recuerdos. Imponentes edificios se abren paso por su tierra natal que le parece cada vez más distante. Para muchos, la imagen del padre representa un héroe en nuestros primeros momentos de la vida, nos acompaña y nos lleva de la mano. De la misma forma, Caco quiere volver a serlo para sus herederos, por eso decide morir a orillas del mar junto a sus seres queridos, rememorando a las antiguas historias griegas. Vadell es la persona indicada para recrear un papel de esta categoría, alguien que puede llorar y reflexionar junto a sus hijos, pero además reírse y orinar al unísono junto a ellos.
Sin embargo, es esta misma aclamada actuación la que juega con un doble filo permanente, opacando en ciertos tiempos a quienes no llegan a conjugar el nivel alcanzado por Caco en la pantalla, desplegándolos a segundo plano.
Padre Nuestro es la invitación perfecta a reencontrarse con la memoria emotiva que nos liga a cada recuerdo junto a nuestros seres queridos. No faltará el que después de ver la cinta corra a los brazos de su padre.
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